Aunque en muchísimos lugares se elaboran leyes para mejorar la convivencia, acatándolas luego, en otros, pareciera que las normas tienen la misma finalidad, pero se las hace para violarla. Esto último pareciera suceder en Tucumán, especialmente en materia vial. Las infracciones por manejar y hablar por teléfono móvil ocupan el segundo lugar en el ranking de multas. Por tal motivo fueron sancionados 6.367 conductores, un 12% más que durante 2010 y un 90% más que hace siete años.
Hace pocos días, un grave accidente se produjo en Jujuy, cuando el chofer de un ómnibus escribía un mensaje, no reaccionó a tiempo y embistió un camión que iba adelante, provocando con la colisión la muerte de cuatro personas y 75 heridos.
En un amplio informe sobre esta infracción que cometen cada vez más tucumanos, el jefe municipal de Educación Vial dijo que el aparato es una tentación constante. Cuando suena es difícil resistirse a no atender. "Si hablar es un peligro, lo es mucho más mandar un mensaje de texto o estar chequeando las actualizaciones de Facebook. Es común ver a las personas frenar de golpe o realizar maniobras bruscas mientras el teléfono está en sus manos", dijo.
Una psicóloga municipal señaló que los conductores son conscientes de que el uso del celular es peligroso y que está prohibido, reconocen que no pueden dejar de usarlo. Indicó que nuestras rutinas están marcadas casi siempre por la información que circula entre los móviles. "Por eso, cuando lo escuchamos sonar no podemos esperar. Esa llamada o mensaje me va a dar una información que desconozco y necesitamos urgente tenerla", explicó y agregó que se suele creer que mandar mensajes es inofensivo, que nada nos va a pasar, hasta que un hecho, imprevisto, convierte el riesgo en tragedia
Los expertos señalan que conversar por celular y enviar SMS mientras se maneja exige al conductor decodificar muchos datos, lo cual le resta la atención que debe prestarse al tránsito y cuadruplica el riesgo de accidentes. Se reduce hasta en un 33 % la capacidad de reacción y los reflejos, algo equivalente a manejar ebrio. Un informe de la asociación civil "Luchemos por la vida" informó que el 9,7% de los conductores emplea el teléfono móvil cuando maneja. De acuerdo con esta cifra, si a diario circulan por Tucumán alrededor de 250.000 autos, significa que 24.250 lo hacen hablando por celular.
La multa por esta infracción oscila entre los $200 y los $500, según la hora y del lugar donde se realice. Si los jueces aplicaran la ley de Tránsito, la sanción sería de entre $1.000 y $3.500.
Esta transgresión refleja el poco apego por la vida. Para revertir esta situación, tal vez debería endurecerse la ordenanza, de modo que contemplara multas mucho más onerosas, que en caso de reincidencia, el infractor pasara un par de días en prisión o que el castigo fuese la probation. Aquel que deba pagar una multa de $1.500 o $2.000 por mensajear o hablar por celular, seguramente se cuidará mucho de volver a infringir la ley y mucho más si la próxima sanción fuese pasar un fin de semana en la celda de la comisaría del barrio. Tal vez sea necesario que al transgresor "le duela la educación y el bolsillo" para que acate las normas.
No se puede estar en dos cumpleaños al mismo tiempo, suelen decir los abuelos. Si se intenta lo contrario, uno puede ser de vida y el otro de la muerte.